El exministro de Salud, Jaime Mañalich, abordó la reciente crisis política indicando que cada ministro debe actuar a conciencia y reflexionar si su permanencia obliga al mandatario a gastar todo su capital político en defenderlo. Este análisis se enmarca en la situación del ministro de Justicia, Fernando Rabat, cuya continuidad está cuestionada tras la polémica rebaja de penas a condenados por delitos sexuales contra menores de edad.
Pese a la inminente acusación constitucional anunciada por la oposición, el Presidente José Antonio Kast decidió mantener a Rabat en el cargo, designándole para liderar el proyecto de ley que modifica las penas para agresores sexuales de niños y adolescentes. Esto ocurre a pesar de voces que ya señalan que el ministro de Justicia ha perdido interlocutores válidos dentro del Congreso.
Ante este panorama, Mañalich, en una entrevista a La Tercera, señaló que la decisión del presidente de mantener al ministro es legítima, dado que son de su exclusiva confianza. Sin embargo, enfatizó que esta potestad ejecutiva no exime a cada ministro de su propia responsabilidad política individual. Los ministros, según Mañalich, no son autómatas, sino que tienen la capacidad de reflexionar y pueden tomar la difícil decisión de renunciar.
El exministro advirtió que una de las principales razones para considerar una renuncia ministerial indeclinable es cuando la propia permanencia está obstaculizando la gobernabilidad, exponiendo al Presidente a un desgaste que compromete la gestión del Estado. Un ministro debe meditar si su continuidad contribuye a resolver los problemas del país o si, por el contrario, obliga al mandatario a gastar recursos políticos en su defensa.
Mañalich concluyó su opinión señalando que la verdadera lealtad en la política implica la capacidad de decir lo que el Presidente necesita escuchar, aunque resulte incómodo. Finalmente, le recomendó a Rabat considerar formalizar su salida, sugiriendo “poner una letra escrita y firmada encima de la mesa del Presidente” como acto de responsabilidad política.
