A cinco meses del inicio del gobierno de José Antonio Kast, un aspecto recurrente en el panorama político es la constante salida de autoridades gubernamentales. El saldo acumulado de dos ministras, cinco subsecretarios y 31 seremis debido a renuncias, remociones o nombramientos fallidos evidencia una alta rotación de cargos.
La lista de cesantías incluye el caso de las exministras Mara Sedini y Trinidad Steinert, quienes fueron desvinculadas por desempeño en el cargo. En el ámbito de las subsecretarías, la dinámica ha sido compleja. El subsecretario de Ciencia, Rafael Araos, renunció tras dos meses debido a fricciones con la ministra Ximena Lincolao. Posteriormente, se generaron salidas de subsecretarios en Seguridad Pública y Prevención del Delito, y más tarde, Daniela Castro se desvinculó como subsecretaria de la Mujer por motivos de conflicto con Judith Marín. Un caso de gran interés para la estabilidad del gobierno fue la salida de Juan Pablo Rodríguez de la subsecretaría de Hacienda, luego de un test de drogas positivo, generando complicación política en el oficialismo.
El Ministerio de Salud (Minsal) también ha estado en el foco de la noticia. Se reportó la solicitud de renuncia de la seremi de Salud de Los Lagos, Evelyn Bintrup, en un contexto de múltiples denuncias por Ley Karin e interposiciones de acciones de tutela laboral por parte de funcionarios. En total, el número de salidas de seremis es notable, alcanzando los 31 casos, debido a diversas acusaciones o motivos administrativos.
Ante esta situación, el jefe de bancada del Partido Republicano, Benjamín Moreno, desdramatizó la problemática, argumentando que este aumento de estándares refleja una mejora en la gestión. Para expertos en la administración pública, este panorama se atribuye al cambio de estándar y a la debilidad de los cuadros políticos regionales. Sin embargo, la constante salida de autoridades genera ruido político, dificultando el impulso de un relato de buena gestión en La Moneda y afectando la estabilidad política del gobierno.
