El presidente de Argentina, Javier Milei, anunció un proyecto clave para el desarrollo económico nacional: un “super RIGI”. Este nuevo régimen promete beneficios superiores a los del actual Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), y su alcance será inédito al aplicarse a sectores que nunca antes fueron considerados en el país.
Según el mandatario, este marco impulsor permitirá la creación de nuevas empresas que satisfagan las necesidades de los sectores dinámicos, multiplicando la cantidad de empleos y dinamizando el mercado.
Uno de los pilares fundamentales es el incentivo específico para áreas tecnológica y el desarrollo de sectores de frontera tecnológica, cruciales para avanzar en la investigación y desarrollo (I+D) en Argentina. Recientemente, este enfoque se reforzó con la anticipación del ministro Sturzenegger de enviar un proyecto específico para empresas de inteligencia artificial (IA).
Este anuncio se enmarca en una estrategia de atracción de capital, acelerada tras un viaje de Milei a Estados Unidos, donde se establecieron encuentros con importantes empresas multinacionales de perfil tecnológico e hidrocarburífero. El canciller argentino también confirmó reuniones con gigantes como Chevron, Nvidia y Visa, compañías que buscan activamente realizar inversiones en Argentina.
El marco actual del RIGI ya cubre múltiples sectores vitales para la economía, incluyendo la minería, infraestructura, turismo, energía, siderurgia, y el rubro de petróleo y gas, buscando asegurar la mayor seguridad jurídica posible para el flujo de capitales.
El régimen busca ofrecer una predictibilidad de inversión a largo plazo, con beneficios impositivos, cambiarios y aduaneros vigentes por un mínimo de 30 años. Aunque el RIGI ya registró fuertes inversiones, la necesidad de asegurar el capital para proyectos de infraestructura de gran escala y minería exige un análisis continuo de la duración ideal de estos incentivos.
El atractivo de este marco radica en los beneficios detallados, que incluyen exención de impuestos a la importación, acceso al mercado cambiario, reducción de Ganancias y devolución de IVA en tres meses. Estos beneficios consolidan un entorno propicio para la inversión y el desarrollo de nuevos polos productivos en Argentina.
