Tras el discurso de Javier Milei en el Foro de Madrid, en el que el presidente argentino arremetió contra figuras históricas como Salvador Allende y el espectro de la izquierda, asegurando que “el mejor antídoto contra estos zurdos mugrosos negadores de la realidad son los datos”, la reacción desde la oposición política chilena fue inmediata. Legisladores emitieron críticas, particularmente al diputado Marcos Ilabaca, quien consideró que la situación afectaba el marco de las relaciones diplomáticas Chile Argentina y que el discurso de Milei representaba un ataque ofensivo.
Ilabaca enfatizó que la convivencia en Chile es rica y armoniosa, señalando que el país se construye con aportes de izquierda y derecha, y criticó la incapacidad del gobierno actual para pronunciarse ante un presidente extranjero que, según su visión, faltó al respeto a un porcentaje significativo de chilenos. El diputado instó a que la preocupación de Milei se centrara en los problemas de Argentina, y no en ofender a conciudadanos chilenos de derecha, denunciando que esta postura alimentaba una forma de política de extrema derecha con resonancia internacional.
En línea con esta postura, otro vocero de la oposición, Ignacio Achurra, reforzó el llamado, advirtiendo sobre la aceptación de que un jefe de Estado extranjero critique a los adversarios políticos en territorio chileno. Achurra hizo un llamado directo para que José Antonio Kast se desmarcara de dichos comentarios, ya que su silencio podría ser interpretado como un respaldo a esta estrategia de polarización política.
Estas declaraciones subrayan una tensión en la opinión pública chilena sobre el impacto de los discursos políticos internacionales y la necesidad de reafirmar la estabilidad de las relaciones diplomáticas Chile Argentina frente a las acusaciones de polarización política.
