La industria de la carne bovina producida en Chile ha sufrido pérdidas significativas debido a la paralización de funciones en el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Según cifras oficiales, se han acumulado pérdidos cercanos a US$ 8 millones desde el 13 de octubre, fecha en que comenzó la movilización de funcionarios del SAG. Aunque el 80% de las funciones ya ha sido reanudado, el 20% restante, principalmente en las regiones de Los Ríos y Los Lagos, sigue afectando a tres plantas clave que representan un 35% de la producción nacional.
Este panorama incierto impide normalizar el ciclo de caja tanto para productores como exportadores. Rafael Lecaros, gerente general de ChileMeat, señala que los impactos económicos se extienden desde ganaderos hasta consumidores nacionales e internacionales, afectando directamente el ingreso laboral a través de la pérdida de bonos de productividad.
En la planta de Valdivia de Ñuble Alimentos, cada jornada sin operaciones cuesta US$ 20.000 en pérdidas, y los funcionarios movilizados son conscientes del impacto, aunque algunos logran una faena al 50% con personal no capacitado. José González Cadenas, presidente nacional de AFSUSAG, denuncia contrataciones indiscriminadas y politización de la institución.
El conflicto gremial dividió aguas: mientras AFSAG depuso la movilización el 30 de octubre tras un acuerdo con el Gobierno, ASFUSAG mantiene el paro como herramienta de negociación. La dirección nacional del SAG informa que los servicios en las zonas afectadas operan aunque con lentitud, y que el patrimonio fitozoosanitario no ha sido comprometido.
El daño a la imagen país podría ser irreparable si el conflicto se prolonga, advierten expertos. La industria busca una solución rápida mientras aborda las demandas salariales y de mejoramiento del personal en SAG.
