La Bolsa de Santiago abrió con ganancias este viernes, reflejando el positivo sentimiento en los mercados bursátiles globales. Los inversionistas están demostrando un notable apetito por el riesgo, impulsado en gran medida por el desempeño del mercado tecnológico y una menor preocupación por las tensiones geopolíticas, lo que favorece a las acciones chilenas. En las primeras negociaciones, el S&P IPSA avanzaba 0,31% hasta los 11.059,33 puntos, siguiendo la tendencia de los principales índices bursátiles de Europa y Asia, mientras el mercado aguarda la apertura de Wall Street. Además, el precio del cobre sigue dando soporte crucial a la renta variable chilena, apoyándose en expectativas de demanda firme por este commodity, a pesar de la incertidumbre internacional.
Las bolsas asiáticas cerraron la sesión del viernes con avances notables, con el Nikkei japonés subiendo 1,2% y el Hang Seng de Hong Kong ganando 0,6%, aunque el Shanghai Composite marcó la excepción al retroceder 1%. En la zona europea, las principales plazas también operaron en terreno positivo: el Stoxx Europe 600 avanzó 0,18%, el FTSE 100 de Londres subió 0,29%, el DAX alemán ganó 0,13%, y el FTSE MIB italiano lideró las alzas con un incremento de 0,68%, confirmando que el atractivo por activos de riesgo se mantiene fuerte. Al abrir en Wall Street, el S&P 500 avanzó levemente 0,03%, mientras que el Dow Jones subió 0,11%, pese al retroceso del Nasdaq Composite.
A nivel macroeconómico, los inversionistas están respaldando las acciones relacionadas con tecnología e inteligencia artificial, después del fuerte impulso que recibió el sector. A esto se suma la moderación de los precios del petróleo y una mayor estabilidad en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, elementos que han robustecido el apetito por la inversión. Los análisis económicos sugieren que los participantes del mercado bursátil seguirán muy atentos a la política comercial de Estados Unidos, la evolución de las negociaciones internacionales y el inicio de la próxima temporada de resultados corporativos, factores clave para medir el pulso futuro de la renta variable global.
