La UDI intentó acordar una postura única en defensa del ministro de Justicia, Fernando Rabat, pero el acuerdo sobre la acusación constitucional no logró zanjar las diferencias internas de la bancada. A pesar de que su Comisión Política rechazó por unanimidad la acusación constitucional que prepara la oposición, este jueves surgieron voces dentro del partido que advirtieron que esa decisión no garantiza el voto de todos sus diputados en esta compleja situación de política chilena.
La controversia que enfrenta a la UDI se produce en el contexto de la actual crisis de gobierno, exacerbada por las 56 rebajas de condena concedidas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores de edad. Este caso complicado no solo afecta a José Antonio Kast, sino que ha abierto profundas diferencias dentro del oficialismo sobre el futuro de Fernando Rabat como ministro Justicia.
Tras una reunión de emergencia, la UDI declaró que no existen fundamentos jurídicos para acusar constitucionalmente a Rabat. Guillermo Ramírez, presidente del partido, reforzó esta postura al calificar el proceso como una instrumentalización de las víctimas. Sin embargo, esta declaración no logró despejar las dudas sobre cómo votarán todos los diputados en este debate político.
La propia jefa de bancada, Flor Weisse, reconoció que garantizar la unidad de votos parlamentarios es imposible, aunque se esforzará por darle coherencia a la UDI en las votaciones. Por su parte, Marco Antonio Sulantay tomó distancia del acuerdo institucional, recordando que los parlamentarios no están pauteados. Aunque cuestionó el libelo, enfatizó que el conflicto de Rabat es, ante todo, un problema político.
En el ámbito de la UDI, Constanza Hube reiteró que cada parlamentario tiene derecho a votar como desee, aunque subrayó que la postura oficial del partido es rechazar cualquier acusación. Por otro lado, la oposición y ciertos diputados independientes, como Hotuiti Teao y Marlene Pérez, han mantenido sus reparos. Teao reiteró su disposición a apoyar la acusación constitucional contra Rabat, mientras que Pérez ha cuestionado duramente la continuidad del ministro, esperando que el presidente Kast resuelva la crisis de gobierno.
Así, a pesar del intento de la directiva UDI por entregar una señal de respaldo al Gobierno, la votación en torno a la acusación constitucional sigue sin estar completamente asegurada. Esta incertidumbre mantiene activa la tensión interna en el seno de la UDI, dificultando una respuesta unificada de los votos parlamentarios.
