Un hito significativo para la gestión hídrica de la Región de Coquimbo se concretó el pasado jueves 5 de noviembre con la apertura de compuertas en el embalse La Paloma. Ubicado en Monte Patria, el resurgimiento del agua marcó un punto de inflexión para la provincia del Limarí, una zona crucial para la agricultura de Coquimbo.
La liberación de agua en el embalse La Paloma, que incluyó la apertura de su tercera compuerta, es resultado directo de la importante recuperación de reservas hídricas, gracias a las precipitaciones invernales y al deshielo cordillerano. Esta magnitud de descarga no se veía desde hace décadas, contrastando fuertemente con los niveles críticos registrados durante años de sequía, cuando la escasez hídrica amenazó directamente el abastecimiento y la actividad agrícola de la zona.
El embalse, con una capacidad de aproximadamente 750 millones de metros cúbicos, alcanzó un llenado récord, lo cual es fundamental para la planificación hídrica regional. Este estado contrasta con la situación extrema de escasez hídrica, cuando el nivel había caído hasta un alarmante 4%, creando una gran preocupación en Monte Patria.
La apertura forma parte de una estrategia de gestión hídrica coordinada, buscando regular el almacenamiento y garantizar la capacidad disponible para la agricultura del Limarí. Los expertos han explicado que el proceso se realiza de forma gradual para evitar aumentos abruptos del caudal del río Limarí, monitoreando constantemente el flujo de agua.
La disponibilidad hídrica recuperada abre un nuevo panorama para el desarrollo agrícola, favoreciendo la recuperación de tierras y potenciando nuevas inversiones productivas. Sin embargo, el éxito de esta reactivación depende de la correcta gestión del recurso, promoviendo el uso eficiente del agua y una planificación responsable por parte de los productores.
Ante esta inusual recuperación, las autoridades han reforzado la vigilancia en los sectores ribereños. Se han establecido mesas técnicas para el monitoreo de caudales y se han implementado medidas preventivas de seguridad en zonas críticas como Potrerillos Bajos, dada la potencial elevación del caudal del río Limarí.
El proceso de regulación continuará durante los próximos meses. Se reitera la necesidad de mantener la vigilancia de las condiciones de seguridad ribereña, mientras se articula la compleja operación de distribución y aprovechamiento de estas valiosas reservas hídricas de Coquimbo.
