Una relación marcada por las diferencias y la falta de coordinación. Así describen el vínculo entre el delegado presidencial de la Región de Coquimbo, Víctor Pino, y la seremi de Seguridad Pública, María José Duarte. La gestión de seguridad pública en Coquimbo está en el foco debido a esta situación de tensión.
Según fuentes al interior del Gobierno, esta situación se arrastra hace largas semanas y afecta diversas actividades, incluidas las reuniones de gabinete. En esas instancias, el representante del Presidente Kast en la zona habría manifestado diferencias con la autoridad de Seguridad Pública, un área crucial para la estabilidad del país y que requiere unidad.
Entre los episodios que han profundizado el quiebre figura la exclusión de la seremi de reuniones clave, como los comités de seguridad. A esto se suma la demora en decisiones como la clausura de locales comerciales con potencial delictual, una medida fundamental para la seguridad pública regional.
Las diferencias se habrían agudizado tras una publicación que difundió antecedentes cuestionando la gestión de María José Duarte al frente de la Seremi de Seguridad. Esto pone en relieve la necesidad de fortalecer la coordinación entre las autoridades regionales en materia de seguridad.
Más allá de las diferencias entre ambas autoridades, resulta relevante revisar los resultados de la gestión. Según cifras conocidas, se registra una disminución de los delitos violentos, junto con avances en fiscalizaciones e investigaciones relacionadas con la población migrante en el país.
Este escenario abre importantes interrogantes sobre el nivel de coordinación entre dos autoridades que cumplen funciones fundamentales. Es vital que el trabajo conjunto entre el delegado presidencial y la seremi de Seguridad Pública se fortalezca, garantizando reuniones periódicas y una articulación efectiva con las policías y los organismos regionales, para asegurar la estabilidad en la región de Coquimbo.
