La aprobación presidencial de José Antonio Kast bajó a 26% según la última encuesta Cadem, un descenso de tres puntos respecto a la medición anterior y su nivel más bajo registrado. Con este resultado, el líder político acumula una caída de siete puntos desde el inicio de la controversia generada por las rebajas de condenas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores de edad, acciones firmadas por el ministro de Justicia, Fernando Rabat.
El balance de octubre también muestra un deterioro significativo en la popularidad de Kast: su aprobación promedió el 30% y la desaprobación alcanzó el 65%, convirtiendo este mes en el peor evaluado de su administración. El descenso del respaldo se registra en todos los segmentos, aunque es más pronunciado entre quienes votaron por Kast en segunda vuelta, los sectores medios y las personas identificadas con la derecha. Entre los jóvenes de 18 a 34 años, solo un 15% aprueba su gestión.
La encuesta también refleja una percepción negativa sobre el rumbo de Chile. Un 71% considera que el país va por mal camino, el registro más alto desde marzo, mientras que un 68% mira el futuro con pesimismo, la cifra más elevada desde marzo de 2015.
En el ámbito económico, la situación de los consumidores es preocupante. Un 82% considera negativa la situación económica de sus familias, y un 60% evalúa negativamente su situación personal. Estos indicadores alcanzan sus niveles más altos desde marzo. El alza de los precios encabeza las preocupaciones económicas, mencionada por un 34%, seguida por el desempleo, señalado por un 27%.
El mercado laboral en Chile concentra otra de las principales señales de inquietud. Un 92% califica como mala o muy mala la situación del empleo. Además, un 71% manifiesta preocupación por la estabilidad de su trabajo o del empleo del jefe de hogar, el porcentaje más alto desde enero de 2025. Consultados por las principales emergencias laborales, un 54% apunta a que las empresas no están generando nuevos puestos de trabajo, seguido por los despidos masivos o la inestabilidad laboral (43%), y las dificultades para reinsertarse después de perder un empleo (34%).
