A días de un nuevo aniversario del Estallido Social de 2019, el debate sobre los indultos presidenciales vuelve a tensar la figura de José Antonio Kast y su promesa de campaña. La discusión ha instalado dos presiones sobre La Moneda: por un lado, la derecha busca obtener una señal concreta en esta fecha; por otro, diversas figuras políticas discrepan sobre la aplicación de las razones humanitarias en los procesos de condonación.
La diputada Paulina Muñoz, en un acto de presión política, planteó que el séptimo aniversario del Estallido Social sería el momento ideal para anunciar indultos a uniformados condenados por los hechos de aquella época. “No queremos sentir incoherencia porque es esa la señal política que los chilenos están esperando. Además, señor presidente, quienes confiaron en usted le confiaron el voto”, declaró.
En paralelo, la muerte del exlautarista Juan Manuel Aliste Vega desató una discusión profunda sobre el destino de los condenados con enfermedades terminales y hasta dónde debe llegar el criterio humanitario. Aquí intervino Carolina Tohá, quien sostuvo que cualquier persona en fase terminal, incluidos quienes cumplen condenas por violaciones a los Derechos Humanos, debería poder pasar sus últimos días en su hogar.
Esta postura encontró apoyo en el Partido Republicano, con la diputada Paz Charpentier valorando el planteamiento de Tohá, aunque aprovechó la discusión para instar a la centroizquierda a marcar distancia con el Partido Comunista y el Frente Amplio. “Me alegra que en esto, el sentido de humanidad, sea más transversal de lo que algunos han planteado los últimos días. Yo espero que este sea un paso para que la centroizquierda marque por fin diferencias”, señaló.
La propuesta también generó reparos desde la vereda contraria. La senadora Fabiola Campillai rechazó equiparar los delitos comunes con las violaciones a los Derechos Humanos cometidas por agentes del Estado. Cuestionó que las razones de salud puedan convertirse en una vía para acceder a beneficios, argumentando que toda enfermedad real debe ser atendida con la seriedad que corresponde y no debe usarse como moneda de cambio.
Así, el debate sobre los indultos corre por distintos carriles: los libertarios presionan a Kast para que el 18 de octubre entregue una señal sobre los uniformados condenados por el Estallido Social, mientras que el caso Aliste abrió una pelea transversal sobre los límites del criterio humanitario. En medio de estas controversias, La Moneda mantiene su postura de revisar los indultos presidenciales caso a caso.
