“Fue una decisión dura. Nos habría gustado no tener que tomarla, pero la medida está envejeciendo bastante bien a la luz de todo lo que pasó después”. Estas fueron las declaraciones de Jorge Quiroz, ministro de Hacienda, quien defendió la fuerte alza de precios de las bencinas y diésel de finales de marzo, en lo que se conoce como el “bencinazo”.
Quiroz se refirió a esta situación durante el contexto del Chile Day en Londres, actividad que buscó promover a Chile como destino de nuevas inversiones. Bajo esta perspectiva, el ministro de finanzas públicas remarcó que “en economía no existen soluciones mágicas ni gratis, sobre todo ante una situación como esta”. Según señaló, el costo para la billetera fiscal habría sido mucho mayor si no se hubiera permitido el traspaso de la fuerte alza internacional del petróleo.
“Al final del día habríamos llegado a los mismos precios (…) pero en el camino te habrías gastado del orden de US$2.500 millones”, sostuvo Quiroz. A pesar de reconocer que fue una “decisión dura”, el ministro aseguró que la política arancelaria había “envejecido bastante bien”, argumentando la necesidad de proteger el gasto fiscal.
El 25 de marzo, la Enap confirmó que las bencinas y el diésel subirían significativamente, permitiendo que el aumento de los precios internacionales, causado por la tensión geopolítica, se reflejara directamente en el valor local de la gasolina. Si bien la subida de los precios del combustible generó molestias en sectores transportistas y golpeó la aprobación del Gobierno, Quiroz ha defendido el “bencinazo” por el elevado gasto fiscal que implicaría mantener el Mepco, elemento clave en la dinámica de los precios de la energía en la economía chilena.
