A más de cuatro años de su cierre, el presidente José Antonio Kast anunció la reposición del Gabinete de la Primera Dama. Esta decisión ha generado controversia política y críticas, particularmente desde el Frente Amplio (FA). Gael Yeomans, presidenta del FA, cuestionó públicamente la reinstalación, señalando una evidente contradicción con la política de austeridad y la reducción del Estado que se ha impulsado en el Gobierno.
La restitución de la figura ha ocurrido después de que la Coordinación Sociocultural de la Presidencia se disolviera oficialmente. Ahora, el presidente Kast ha anunciado el retorno de esta institución, formalizando nuevamente el equipo del Gabinete de la Primera Dama. Las críticas se centraron en la percepción de duplicidad de funciones. La diputada Gael Yeomans argumentó que las tareas del Gabinete ya están cubiertas por otros ministerios que cuentan con presupuesto asignado, cuestionando la necesidad de este gasto público y la duplicidad de funciones con entidades como el Ministerio de Desarrollo Social y Familia y el Ministerio de la Mujer.
A estos reparos se sumaron los del Partido de la Gente (PDG), calificando la reactivación como innecesaria e incrementadora de la burocracia en un contexto de estrechez fiscal. Los debates se han centrado en la eficiencia en el uso de los recursos públicos y en si la modernización del Estado debería esperar a los expertos en lugar de generar nuevos gastos.
La institucionalidad asociada a la Primera Dama experimentó su transformación en 2022. En ese momento, Irina Karamanos anunció el cierre de la Coordinación Sociocultural, traspasando fundaciones clave. Esta figura, que posteriormente fue eliminada formalmente, estuvo ligada a la estructura de la Presidencia, operando durante el Gobierno de Boric. La reciente restitución del Gabinete de la Primera Dama marca un cambio significativo en la estructura administrativa y el manejo de la política de recursos estatales.
