La acción de Jude Bellingham tapándose la boca durante el partido de la selección de Inglaterra ante Ghana en el Mundial 2026 ha intensificado el debate sobre la aplicación del protocolo disciplinario de la FIFA, conocido como la Ley Prestianni. La jugada del mediocampista inglés hacia Jordan Ayew, que no resultó en una tarjeta roja, ha generado comparaciones inmediatas sobre la aplicación de la máxima sanción en el fútbol moderno.
El episodio ha reavivado las críticas sobre la posible falta de uniformidad en los criterios arbitrales. Esta polémica se ha acentuado por el contraste con lo ocurrido días antes con el jugador paraguayo Miguel Almirón, quien fue expulsado con tarjeta roja directa en un incidente similar durante un partido ante Turquía. Según reportes, la Federación Paraguaya de Fútbol presentó una queja formal ante la FIFA, cuestionando la coherencia en el reglamento FIFA.
En su comunicado, se hizo referencia explícita al duelo Inglaterra vs Ghana (Grupo L), mencionando varias acciones que ponen en duda la aplicación del protocolo. Este reclamo subraya la importancia de un criterio homogéneo para mantener la credibilidad del arbitraje. “La regla debe aplicarse por igual a todos los equipos, o pierde toda credibilidad”, afirmó una fuente cercana al ente rector del balompié paraguayo.
Desde el organismo FIFA, el responsable de arbitraje, Pierluigi Collina, ya había matizado antes del Mundial 2026 que taparse la boca no constituye una infracción per se. Según explicó el exárbitro italiano, lo crucial es el contexto del juego para determinar la sanción. Solo se considera problemático cuando ocurre en medio de un enfrentamiento tenso.
Bajo esta interpretación, el gesto de Bellingham no fue revisado por el VAR, pues se trató de lo que parecía ser una conversación táctica. Esto contrasta directamente con el caso de Almirón, donde el mismo tipo de gesto ocurrió en un contexto de mayor fricción entre jugadores, lo cual sí derivó en una evaluación arbitral bajo el reglamento FIFA.
