La tensión política crece notablemente entre la Democracia Cristiana (DC) y el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. Este desacuerdo se intensificó después de las críticas públicas de Quiroz a la colectividad, a quienes sugirió que necesitan “madurar” y realizar una “reflexión profunda”. Estas palabras surgieron tras la negativa de la falange a aprobar la propuesta de legislar la megarreforma del Gobierno en la cámara de Diputados.
La DC, junto con el PDG, era un eje fundamental en los esfuerzos de negociación de Hacienda en los últimos días. Sin embargo, solo el Partido de la Gente se sumó a aprobar el Plan de Reconstrucción. Ante este escenario, Quiroz puntualizó su desacuerdo, señalando que “creo que la DC tiene que madurar ante la nueva situación política. Por algún motivo, en la centroizquierda ha quedado un resabio con esto que me cuesta entender”, lo que ha generado un debate sobre la unidad de los partidos políticos y el avance de la reforma.
Esta declaración provocó la reacción inmediata de varios dirigentes del partido. El diputado Álvaro Ortiz criticó a Quiroz, indicando que un ministro no debe opinar sobre decisiones de partidos y que su enfoque debería estar en buscar acuerdos para sacar adelante la economía del país. Alejandra Krauss, Secretaria General, manifestó que la intervención del ministro Quiroz es inaceptable en un diálogo que debería buscar un consenso político.
A pesar de la oposición, hay sectores dentro de la DC que defienden la continuidad de la megarreforma. El exdiputado Eric Aedo expresó su preocupación por el veto a la legislación, sugiriendo que oponerse de manera categórica limita la capacidad de generar acuerdos. Además, Aedo destacó que el proyecto de reforma se encuentra empantanado en el Senado, obligando al Gobierno a buscar el respaldo de voces clave de la DC, como los senadores Iván Flores y Yasna Provoste. La estabilidad económica y el avance de la reforma en el Congreso dependen ahora del posicionamiento de la directiva de la centroizquierda.
