El diputado Álvaro Carter (Republicanos) apretó al Gobierno de José Antonio Kast en materia de seguridad, advirtiendo que la administración está contra el tiempo para responder a una de las principales demandas ciudadanas: la solución a la creciente inseguridad en Chile.
El parlamentario apuntó directamente a la ministra del Interior, Trinidad Steinert, señalando que su margen de acción se estrecha frente a la falta de resultados visibles en la lucha contra el crimen organizado. “Es cierto, nosotros en dos meses no podemos hacer un cambio completo y total de todo, pero sí armar un plan. A la ministra se le está acabando el tiempo, y eso es real. Los chilenos están pidiendo urgentemente un proyecto de seguridad”, sostuvo en La Tercera.
La seguridad se ha consolidado como eje del debate político, especialmente tras el compromiso del oficialismo de endurecer su agenda frente al crimen organizado, la migración irregular y el narcotráfico. En ese marco, Carter instaló una crítica que apunta tanto a la gestión como al cumplimiento de las promesas de campaña. “Y la ciudadanía está cruzando la línea, está acercándose a la línea roja”, afirmó, graficando el nivel de tensión social que existe frente a la percepción de inseguridad.
En esa línea, el diputado, que además preside la comisión permanente de Defensa Nacional, reforzó la idea de urgencia con cuestionamientos directos: “¿Cuándo llega? ¿Cuándo hay un plan de seguridad? Esa es la línea importante que debe ver la ministra y que ella tendrá que presentar el plan antes que yo”.
El diputado Carter insistió en que existe una expectativa clara hacia el Ejecutivo en cuanto a una respuesta gubernamental sobre los compromisos de campaña: “lo que siento es que la gente está expectante de saber qué es lo que va a hacer este gobierno, en mi gobierno, en el de José Antonio Kast, respecto a la inmigración, el crimen organizado o la droga”.
En paralelo, Carter descartó que las críticas desde su propio sector constituyan una presión indebida sobre la ministra. Por el contrario, sostuvo que responden a una línea política coherente con los compromisos de campaña: el llamado a un “golpe de timón” no representa una presión, sino un compromiso político de exigir un plan integral de seguridad para el país.
