La decisión de reemplazar al senador Pedro Araya en la Comisión de Constitución, dejándolo fuera de su presidencia, ha abierto un nuevo conflicto político en el Congreso. El parlamentario, al enterarse de la medida por la prensa, pagó un alto costo político por sus acercamientos con figuras como el Gobierno de José Antonio Kast. No obstante, la ofensiva impulsada desde el Partido Socialista (PS) podría tensar significativamente el acuerdo administrativo que contempla la llegada de Alfonso de Urresti a la presidencia del Senado en marzo de 2027.
El Partido Socialista ha marcado un límite claro a Pedro Araya, pero este movimiento podría terminar complicando sus propios planes dentro del Senado. La determinación de reemplazar al parlamentario independiente en la Comisión de Constitución reveló las diferencias acumuladas por sus negociaciones con La Moneda, generando interrogantes sobre la continuidad del acuerdo administrativo que distribuyó las presidencias de comisiones y de la Cámara Alta.
El PS, al impulsar el desplazamiento de Araya, se enfrentará al desafío de asegurar que los distintos sectores políticos respeten el entendimiento que garantiza a Alfonso de Urresti la presidencia del Senado.
Según antecedentes, Araya no fue informado previamente de la decisión y se enteró de las gestiones para apartarlo del cargo por los medios. Este movimiento se debe a desencuentros que deterioraron su relación con los partidos que integran el comité parlamentario. Uno de los focos de tensión más fuertes fue la reforma constitucional de seguridad, donde Araya negoció con parlamentarios oficialistas. También fueron relevantes sus acercamientos con el Gobierno por la ley de reconstrucción y una reunión con José Antonio Kast.
Además, en el trabajo cotidiano de la Comisión de Constitución, Araya adoptó posiciones coincidentes con parlamentarios oficialistas, dejando a la oposición en minoría en ciertas votaciones. Este escenario era complejo, considerando que el acuerdo administrativo de marzo había permitido a los partidos opositores asegurar una mayoría en la comisión durante el primer año legislativo. El problema, por lo tanto, no era solo que Araya negociara con La Moneda, sino que lo hiciera sin la coordinación que sus aliados consideraban necesaria.
La decisión fue plasmada en un documento informal, dirigido al secretario general del Senado. En pocas líneas se solicita reemplazar a Pedro Araya por Vlado Mirosevic como integrante de la Comisión de Constitución. Aunque el documento no exige su remoción de la presidencia, su reemplazo como integrante implica dejarlo fuera de la conducción de esta instancia clave.
La principal preocupación para el PS es el plazo de marzo de 2027. De acuerdo con el entendimiento administrativo, Alfonso de Urresti debe asumir la presidencia de la Cámara Alta. La inquietud central radica en que el acuerdo opera sobre compromisos recíprocos entre los distintos sectores políticos. Si una de las partes modifica unilateralmente la distribución de cargos del Senado, se abre el riesgo de que otros cuestionen los términos del pacto.
El conflicto obliga a analizar los límites que la oposición busca establecer frente a parlamentarios que negocian individualmente con el Gobierno y la estabilidad de los acuerdos de distribución de espacios en el Congreso. El PS deberá evitar que el castigo político a un senador independiente complique el acuerdo fundamental que instalaría a Alfonso de Urresti en la presidencia del Senado.
