La campaña desplegada por organizaciones internacionales con el objetivo de impedir que Michelle Bachelet llegara a la Secretaría General de Naciones Unidas desató una gran controversia en Chile. La exministra de la Mujer, Antonia Orellana, cuestionó públicamente el papel de Cancillería y exigió aclarar si la decisión del Gobierno se limitó únicamente a retirar el respaldo a la candidatura de la expresidenta. “La Cancillería debe explicar por qué se hizo parte de una campaña contra la expresidenta Bachelet junto a organizaciones antifeministas globales si se supone solo retiraron el apoyo”, escribió en X, señalando el profundo cuestionamiento.
Esta reacción surge después de conocerse que organizaciones ultraconservadoras, como UN Watch y CitizenGO, desarrollaron campañas activas para frenar la candidatura de Bachelet ante la ONU. Específicamente, UN Watch reconoció haber realizado gestiones ante distintos países del Consejo de Seguridad y posteriormente celebró el retiro de la ex-presidente como una “victoria decisiva” en el contexto de las misiones permanentes.
Además, CitizenGO aseguró haber entregado firmas contra la candidatura a siete misiones permanentes ante Naciones Unidas, incluyendo la representación de Chile. Este antecedente es el que impulsa el cuestionamiento de la exministra. Ella exige que el Ministerio de Relaciones Exteriores aclare si su actuación respecto a la candidata Bachelet se limitó efectivamente a retirar el respaldo diplomático, o si existió algún tipo de vínculo o coordinación con estas organizaciones internacionales adversas.
