El futuro de la reforma de seguridad en Chile, impulsada por el Gobierno, se vuelve cada vez más incierto. En medio de las conversaciones para destrabar su tramitación, el ministro de Seguridad, Martín Arrau, aseguró que el Ejecutivo no está “enamorado” de una redacción en particular y descartó que un eventual retiro de la iniciativa implique una derrota en materia de seguridad pública.
Sus declaraciones se produjeron luego de que el senador Pedro Araya (PPD) adelantara que el Gobierno estaría abierto a retirar el proyecto para dar paso a una propuesta elaborada junto a los integrantes de la Comisión de Constitución. En este contexto, Arrau sostuvo que “no nos enamoramos de una redacción en particular” y explicó que se están evaluando las mejores herramientas para el combate del crimen organizado. Destacó la importancia de tener una mayor segregación penitenciaria por parte de Gendarmería, señalando que estas mejoras son cruciales para la lucha contra el crimen organizado.
El secretario de Estado agregó que las conversaciones buscan definir el camino para obtener mejores herramientas de seguridad. Mencionó la necesidad de avanzar en reglas de uso de la fuerza y en mecanismos que permitan a las policías defender mejor a la ciudadanía. Subrayó que el objetivo no es solo el combate a organizaciones criminales grandes, sino también dotar a las fuerzas de seguridad de los mejores medios para actuar en la calle.
Finalmente, el ministro descartó que cualquier retiro de la reforma de seguridad represente una pérdida para el Gobierno. Enfatizó que el objetivo primordial es lograr avances concretos en seguridad pública, destacando que avanzar en cualquier ley que beneficie a Chile y, especialmente, que fortalezca la seguridad, no es en absoluto una derrota política.
