A menos de 48 horas de un nuevo 11 de septiembre, aumenta la presión de la oposición política en Chile para que el Gobierno conmemore los 53 años del golpe de Estado. El Ejecutivo mantiene su decisión de no realizar un acto oficial, una postura respaldada por los partidos del oficialismo respecto a la Memoria histórica Chile.
Cabe recordar que la fecha ha sido conmemorada de distintas maneras por gobiernos anteriores. Sebastián Piñera llamó a “aprender las lecciones y sacar las enseñanzas de ese período de nuestra historia”, mientras que el año pasado Gabriel Boric reunió distintas colectividades en La Moneda bajo el lema “la memoria exige movimiento”.
Esta vez, los actos conmemorativos no aparecen en la agenda de La Moneda. El presidente José Antonio Kast pasará su primer 11 de septiembre como mandatario en la región de Los Ríos, evitando instalar en la agenda un tema que también genera grandes diferencias sobre los derechos humanos dentro del oficialismo.
Desde la oposición, han insistido en el llamado para que el Gobierno entregue una señal respecto al respeto y la promoción de los derechos humanos. La jefa de la bancada del Partido Comunista, Daniela Serrano, aseguró que el no conmemorar es una pésima señal para la democracia, pues se pierde una oportunidad importante de reflexionar sobre temas fundamentales para los derechos humanos en Chile.
“Nos parece una pésima señal de parte del Presidente de la República. Cuando se producen estas conmemoraciones, hay una oportunidad muy importante para que el Estado de Chile refrende la búsqueda de la verdad, la justicia y las garantías de no repetición”, postuló, enfatizando la importancia de la Memoria histórica Chile.
En el oficialismo, han optado por bajar el tono. Los partidos buscan evitar que la celebración del golpe de Estado abra una disputa ideológica que tense el sector o interfiera en la agenda legislativa del gobierno, coincidiendo con La Moneda en no realizar una ceremonia oficial.
De todas formas, el presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, indicó que cada sector tiene derecho a enfrentar la jornada desde su propia mirada, aunque llamó a que cualquier manifestación se desarrolle de manera pacífica.
Dentro de esta libertad para manifestarse está la postura del Partido Nacional Libertario. Su diputado Pier Karlezi respaldó que el gobierno no quiera hacer una conmemoración, pero aseguró que celebrará la fecha, indicando que su posición sobre la política chilena es clara.
En la oposición cuestionan la ausencia de una conmemoración oficial y exigen una señal en materia de derechos humanos, mientras el gobierno mantiene su decisión de no realizar un acto en La Moneda, dejando que cada sector enfronte la fecha y la memoria histórica Chile desde su propia posición política.
