No funcionó como suele el Bayern Múnich, ni tan potente, ni tan clarividente, ni tan contundente en su ataque en el Veltins Arena, frustrado por Loris Karius, con dos paradas indispensables, y el Schalke 04 durante su monólogo del segundo tiempo. El resultado sin goles ni liderato en la Bundesliga, del que el equipo se cayó después de 67 jornadas inamovible.
Había sido suyo siempre en ese recorrido de la liga alemana. Desde el 1 de septiembre de 2024 no pasaba nada igual en la Bundesliga que manejaba con una hegemonía casi inalterable. Entonces, el Bayern Múnich era segundo igualado a puntos con el Heidenheim. Ahora, es cuarto. Hay tres equipos que suman más: Friburgo, Borussia Dortmund y Elversberg, con pleno de seis.
Su control del balón fue tan apabullante como ineficaz cuando debió rematar entre los tres palos o dar el último pase. Mientras asoma la Champions, con algunas rotaciones de Vincent Kompany en determinadas posiciones, la visita del Schalke 04 exigió un sobreesfuerzo al Bayern, más de lo que preveía cualquiera. Pero es fútbol. El empate es una sorpresa. Una fiesta para su oponente. No es para menos, con la dificultad de contener al Bayern durante todo un partido entero, apoyado en dos paradas salvadoras y magníficas de Loris Karius.
Replegado atrás el conjunto de Gelsenkirchen, al que le faltó luego frescura para ir más allá de su ejercicio defensivo, el Bayern se movió todo el partido en un laberinto sin salida hacia la portería contraria. Cuando iluminó un camino, Karius voló para negarle el gol en su única ocasión en la primera parte, cerrada con solo dos tiros, y, sobre todo, en el disparo final, ya en el 89′, de Harry Kane. Su mano izquierda arriba fue extraordinaria. Van apenas dos fechas en la Bundesliga, pero el Bayern Múnich no es líder en Alemania. Y eso es una novedad en el fútbol alemán.
