Las autocríticas de Gabriel Boric sobre su gestión en La Moneda reavivaron un debate intenso sobre la trayectoria del gobierno. El Socialismo Democrático aprovechó la coyuntura para reivindicar el papel de Carolina Tohá y el crucial giro en la política de seguridad. La exministra evitó la polémica, enfocándose en los logros colectivos y el avance en el desarrollo político del país.
La discusión estalló tras la participación de Boric en la presentación de un libro, donde reconoció errores en el diseño inicial de su gabinete, el proceso constitucional y los retiros previsionales. Boric también hizo una autocrítica específica en materia de seguridad, admitiendo que “no fuimos creíbles en materia de seguridad”.
Sin embargo, otra reflexión generó ruido en el Socialismo Democrático. Boric minimizó el concepto de que Carolina Tohá hubiera llegado a Interior para estabilizar la administración, insistiendo en que las decisiones eran adoptadas en conjunto por el comité político. Desde el PS, el senador Gastón Saavedra defendió el aporte de este sector, señalando que “No se debe subvalorar la participación del Socialismo Democrático. No hay que olvidar la agenda de seguridad y haber puesto la centralidad en la seguridad. No salvó los muebles, salvó la campana”. De manera más contundente, el senador PPD Pedro Araya cuestionó la memoria selectiva, argumentando que Boric “parece olvidar con demasiada facilidad el desorden y las dificultades” que enfrentaba el gobierno antes de la llegada de Tohá, pues su incorporación ayudó a ordenar la conducción política y asumir que “sin seguridad pública no hay proyecto progresista que pueda sostenerse”.
La propia Tohá se mantuvo neutral. “Las cosas nunca son así tan blanco y negro”, sostuvo, reconociendo la honestidad intelectual de Boric. No obstante, en materia de seguridad, admitió que existió un déficit inicial, aclarando que “El progresismo, en la etapa previa, no había desarrollado este tema como una prioridad. No estaba en el programa de la candidatura del presidente Boric”, aunque defendió categóricamente el posterior giro, destacando la construcción de “una agenda transversal”. El exministro Luis Cordero también compartió esta perspectiva, valorando los logros de la administración al impulsar “la agenda legislativa más robusta que ha tenido el país desde el retorno de la democracia”.
