La zanja fronteriza de Colchane se encuentra en su etapa final de construcción de la primera fase, y el Ministerio de Obras Públicas (MOP) prevé concluir estas obras a fines de julio. Esta crucial infraestructura forma parte del Plan Escudo Fronterizo, un eje central de la estrategia gubernamental en la frontera con Bolivia, destinada a fortalecer la seguridad fronteriza.
En este contexto, el subsecretario de Obras Públicas, Nicolás Balmaceda, supervisó los trabajos de excavación de 9,7 kilómetros, ejecutados por la Dirección de Vialidad. El objetivo es reforzar el control en los pasos no habilitados y enfrentar la problemática de la migración irregular. Balmaceda destacó la importancia de estas medidas, señalando que la implementación de la zanja en Colchane ha provocado una disminución significativa del flujo migratorio irregular. A nivel macrozona norte, los ingresos por pasos no habilitados también muestran una considerable baja de hasta el 86% entre enero y mayo de este año.
La autoridad explicó que el proyecto no solo aborda la contramovilidad, sino que también contempla la evaluación de medidas adicionales para reforzar las condiciones de seguridad. Estos trabajos se realizan en coordinación con diversas instituciones clave para la seguridad fronteriza, incluyendo el Complejo Fronterizo de Colchane, el Ejército, Carabineros, la PDI y Migraciones.
Además de la zanja, el MOP avanza con la conservación del complejo fronterizo integrado. Esta infraestructura cuenta con una inversión cercana a los $11.242 millones, cubriendo el mejoramiento de edificios de control de carga, servicios esenciales como plantas de agua potable y sistemas eléctricos.
Paralelamente, se desarrolla el proyecto para la construcción de la nueva Comisaría de Carabineros. Estas obras, con una inversión de $7.500 millones, están programadas para comenzar durante el primer semestre del próximo año, asegurando el desarrollo continuo y la mejora de los servicios de control fronterizo en la región.
