La Operación Tokio puso el foco sobre los controles bancarios y los procesos internos de las instituciones financieras en Chile, tras la desarticulación de una operación masiva de blanqueo de capitales vinculada al crimen organizado Tren de Aragua, que movilizó $75 mil millones de pesos. Aunque la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) reconoció que los bancos mantienen sólidos controles en general, señaló que en las alertas de operaciones sospechosas se han detectado aspectos de mejora y situaciones que requieren corrección en el sistema bancario.
Así lo detalló la presidenta de la CMF, Catherine Tornel León, en respuesta a solicitudes sobre posibles brechas regulatorias en el contexto de este golpe al crimen organizado. Para abordar la complejidad del blanqueo de capitales, el organismo convocó a los ejecutivos de Santander y BancoEstado. El mandato de la CMF es supervisar el sistema financiero y mantener la estabilidad, lo que implica la aplicación de un marco regulatorio prudencial que mitigue riesgos y limite ciertas actividades, respaldado por un enfoque de supervisión basado en riesgos.
En este contexto de prevención del lavado de activos, la CMF confirmó que la normativa sobre LA/FT/FP concuerda con los estándares definidos por la Unidad de Análisis Financiero (UAF). Las revisiones han evidenciado que, si bien los bancos cuentan con adecuadas estructuras de gobierno y procedimientos de monitoreo, existen áreas de oportunidad. Estos hallazgos se han comunicado a las entidades, que han comprometido planes de acción para la regularización de sus controles.
Sobre el caso de la Operación Tokio y los bancos involucrados, la CMF aseguró mantener un seguimiento estricto. Los sistemas de monitoreo bancario permitieron alertar operaciones inusuales, las cuales fueron analizadas y reportadas a la Unidad de Análisis Financiero (UAF) cuando carecían de justificación económica o no coincidían con el perfil financiero esperado del cliente, fortaleciendo la prevención del financiamiento del terrorismo.
Según la investigación, la célula del Tren de Aragua, conocida como Los Shelby, blanqueó aproximadamente $75 mil millones mediante la creación de sociedades ficticias. En este proceso, se reveló la participación de ejecutivos bancarios que facilitaron la apertura de cuentas y productos financieros en Santander y BancoEstado, técnicas usadas para fragmentar el dinero y dificultar la trazabilidad del blanqueo de capitales hacia países como Colombia y Venezuela. Estos casos de fallas en los controles bancarios resaltan la importancia de la vigilancia de las instituciones financieras.
