En medio del complejo escenario mundial, América Latina reafirmó su posición como una de las regiones más complejas para hacer negocios a nivel global. Esta situación fue detallada en la última edición del Índice Global de Complejidad Corporativa (GBCI), elaborado por TMF Group, la consultora que ubicó a seis países de la región entre los 10 territorios más complejos para operar.
Argentina, Perú, México, Brasil, Colombia y Bolivia son los países incluidos en este ranking, debido a factores de complejidad regulatoria como la incertidumbre política y jurídica, frecuentes cambios legislativos, altas cargas administrativas y crecientes exigencias digitales en el entorno empresarial Latinoamérica.
Mark Weil, CEO de TMF Group, señaló que la fragmentación política y la dispersión económica están llevando a las empresas a integrar más jurisdicciones en sus cadenas de suministro globales. Esto, a su vez, incrementa la complejidad de su gobernanza y los expone a una mayor incertidumbre regulatoria.
Los inversionistas buscan simplicidad y certeza en las reglas bajo las cuales operan. Por ello, expertos recomiendan a los gobiernos mejorar su posicionamiento en la simplificación regulatoria, mientras que las empresas deben optimizar sus operaciones para navegar marcos regulatorios complejos e inciertos.
Además de lo político, la complejidad laboral continúa aumentando debido a normativas sobre transparencia salarial y diferencias regulatorias. Esto se suma a los riesgos geopolíticos para negocios y los retos en la gestión de operaciones multinacionales, afectando la previsibilidad regulatoria.
A pesar de estos desafíos, el estudio destaca que muchas jurisdicciones latinoamericanas están avanzando en la digitalización administrativa, mejorando gradualmente los procesos de cumplimiento y los tiempos de tramitación. Sin embargo, este ritmo de transformación es desigual entre los mercados. Otros países como Paraguay, Chile, Uruguay, Ecuador y Venezuela también reflejan un entorno regional caracterizado por exigencias fiscales y procesos administrativos complejos.
A nivel global, el contraste es marcado: las jurisdicciones menos complejas para hacer negocios son Dinamarca, Islas Caimán y Hong Kong, gracias a marcos regulatorios más ágiles e infraestructura digital consolidada, lo que subraya la necesidad de simplificar la burocracia para atraer inversiones en América Latina.
