La pobreza por ingresos de migrantes sigue siendo mayor que el promedio nacional, según la Encuesta de Caracterización Socioeconómica (Casen). En este año, el índice alcanzó un 23,4% frente al 16,7%. Además, observa variaciones en la entrega de ayudas estatales.
Entre 2015 y 2024, los hogares con población extranjera se centraron principalmente en ingresos laborales, mientras que los hogares sin migrantes incorporaron subsidios monetarios. En 2024, el 92% del ingreso de los hogares migrantes provino del trabajo, en contraste con un 56% para aquellos sin extranjeros.
En cuanto a las ayudas estatales, los hogares migrantes recibieron subsidios monetarios promedio de $5.449 por hogar, frente a $92.175 en hogares sin extranjeros, una diferencia de 17 veces. Esto refleja que la población extranjera depende menos del Estado para formar sus ingresos, sosteniendo su bienestar principalmente en el mercado laboral.
Los datos indican que entre los migrantes, las tasas más altas de pobreza por ingresos se encontraron en provenientes de Bolivia (40%) y Colombia (29%), mientras que peruanos y venezolanos mantuvieron un promedio del 23%, y haitianos con un leve 22%.
Además, la participación del ingreso del trabajo en hogares con población extranjera es significativamente mayor en todas las regiones. En el centro de Chile, por ejemplo, el 94% del ingreso proviene del trabajo, mientras que los subsidios promedio son $4.379.
El análisis también destaca la necesidad de políticas para incrementar la formalidad laboral y la conexión con redes institucionales entre los migrantes chilenos, a pesar de que su tasa de empleabilidad es mayor. La pobreza multidimensional ha disminuido en la población migrante, pasando del 32,1% en 2022 al 27,6% en 2024.
Estas cifras muestran una persistente brecha entre los nacidos en Chile y los extranjeros, incluso a nivel regional. En el norte y centro de Chile, la pobreza multidimensional entre migrantes es considerablemente mayor, superando ampliamente lo observado en la población no migrante.
