Los graves incidentes en el estreno de La U en la Liga de Primera 2026 ante Audax Italiano abrieron un nuevo frente de debate sobre quién debe hacerse cargo de la seguridad en los estadios. A modo de protesta contra Azul Azul, barristas del elenco colegial protagonizaron desmanes en el sector sur del Estadio Nacional y hasta incendiaron butacas cuando se disputaba el segundo tiempo.
Esta vez, la discusión escaló hasta el Gobierno, con un mensaje directo a los clubes y a quienes administran el negocio del fútbol. La ministra vocera Camila Vallejo intervino con un tono firme y sin concesiones, apuntando especialmente a la concesionaria Azul Azul y, en general, a los actores privados del espectáculo deportivo.
Para la secretaria de Estado, la prevención de la violencia no puede seguir descansando únicamente en el aparato público. “Ustedes saben que tenemos un trabajo muy intenso respecto a la responsabilidad para los hinchas y los clubes”, dijo. “Esto no se trata solo de la tarea del Estado, sino también de los clubes y de quienes participan o hacen negocios con el fútbol”, puntualizó.
El llamado no fue menor considerando que Vallejo es reconocida hincha del cuadro azul, un antecedente que no frenó su firme postura. “No puede ser que tengamos episodios de violencia sin que se asuman responsabilidades. Carabineros trabaja permanentemente para proteger a las familias que quieren disfrutar del fútbol, pero esto requiere coordinación entre instituciones del Estado y actores privados, además de asumir las responsabilidades propias”, sentenció.
