Pese a las directivas establecidas, parlamentarios del Partido Socialista (PS) expresaron reparos sobre la fragmentación de la oposición. Este temor se basa en el posible debilitamiento de la izquierda ante la nueva etapa política y la llegada al gobierno de José Antonio Kast.
El PS señaló su inquietud frente a la decisión del Socialismo Democrático de crear dos espacios opositores, lo que podría desunir las fuerzas de la izquierda. Según parlamentarios, esta fragmentación acontece en un momento crucial, cuando la ciudadanía demanda soluciones a los retos sociales y económicos.
Daniel Manouchehri, diputado del PS, resaltó la urgencia de priorizar la coordinación política sobre las diferencias internas. Otros legisladores socialistas argumentaron que aunque existen visiones distintas en la izquierda, estas no deben impedir la construcción de un proyecto común. La unidad se entiende como la capacidad para articular acuerdos amplios, permitiendo una oposición responsable y efectiva.
Sin embargo, esta visión no es compartida por todos. Raúl Leiva, también diputado del PS, enfatizó la importancia de una oposición coordinada que monitoree los retrocesos en derechos sociales sin confrontar al gobierno. Además, sostuvo la necesidad de fomentar un diálogo constructivo.
Raúl Soto, diputado del Partido Progresista Demócrata (PPD), señaló que a pesar de formarse para gobernar, la coalición debe construir unidad hacia el futuro. Aseguró que, aunque existan diferencias en algunos temas, es legítimo y necesario que cada sector se exprese según su identidad.
Estas posturas surgen en un contexto de reordenamiento político de la oposición. Tras el cambio de ciclo, los partidos debaten sobre la mejor estrategia para enfrentar al nuevo gobierno y reconstruir una alternativa política a largo plazo.
