La detención de Nicolás Maduro es una gran noticia para la región. Su permanencia en el poder, sostenida por un narcorégimen ilegítimo, expulsó a más de 8 millones de venezolanos y desestabilizó a América Latina mediante el narcotráfico y el crimen organizado.
El Presidente electo, José Antonio Kast, calificó este sábado la captura como “una gran noticia para la región”. Maduro no es el Presidente legítimo de Venezuela, y desde ese país operan estructuras criminales y terroristas que amenazan gravemente la paz y la seguridad regional.
Ahora comienza una tarea mayor. Los gobiernos de América Latina deben asegurar que todo el aparato del régimen abandone el poder y rinda cuentas; coordinar el regreso seguro y expedito de los venezolanos a su país; apoyar la recuperación de su sistema democrático; y avanzar en el combate regional efectivo contra el narcotráfico y el crimen organizado. La democracia se defiende con convicción, coordinación y respeto irrestricto al Derecho Internacional.
El presidente Donald Trump confirmó que su gobierno llevó a cabo un ataque a gran escala contra Venezuela y aseguró que el mandatario Nicolás Maduro “junto con su esposa, fue capturado” y expulsado del país en un vuelo, para enfrentar cargos criminales en Estados Unidos. El mandatario venezolano enfrenta cargos por conspiración de narco-terrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de armas automáticas y dispositivos destructivos, así como conspiración para poseer dichas armas contra EEUU.
