La crisis económica golpea a clubes chilenos y españoles, afectando directamente sus finanzas y resultados deportivos. En España, el Sevilla, donde militan jugadores chilenos como Alexis Sánchez y Gabriel Suazo, se encuentra en una grave situación. El equipo ha sufrido tres derrotas seguidas y acumula pérdidas significativas.
El Sevilla registró una pérdida neta de 54 millones de euros en la temporada anterior (2023-24), sumando un déficit adicional de 82 millones durante el mismo año. Además, en 2022-23, el club experimentó un déficit de 19 millones de euros.
El presidente del Sevilla, José María Del Nido Carrasco, declaró que “son pérdidas cuantiosas” pero rechazó la idea de buscar un socio inversor. Ante esta situación, el club proyecta números rojos por no más de tres millones de euros para la temporada en curso.
Para sanear su balance, el Sevilla está buscando generar ganancias recurrentes a través de la venta de jugadores. El objetivo es recaudar alrededor de 60 millones de euros anuales mediante los traspasos. En 2023, firmó un crédito por 178 millones de euros con Goldman Sachs.
Los ingresos del club dirigido por Matías Almeyda proyectan superar los 150 millones de euros: 115 millones en cifra de negocio y 45 millones en ganancias por traspasos. Sin embargo, problemas como la falta de finiquitos a jugadores afectan su estabilidad financiera.
En Chile, el 80% de los clubes presentan pérdidas acumuladas desde su constitución. Colo Colo, la Universidad de Chile y la Universidad Católica son los que mejor se encuentran, mientras que otros 29 clubes profesionales luchan por sobrevivir.
La principal fuente de ingresos en el fútbol chileno es el contrato televisivo, controlado actualmente por TNT Sports. El 40% hasta un 60% del total de los ingresos provienen de este contrato para estos clubes.
En caso de desgracia financiera, los dueños de los clubes suelen otorgar préstamos que eventualmente se pagan con ganancias futuras. La venta de jugadores marca a menudo el antes y el después en términos de rentabilidad y flujos de caja del club.
En este contexto, el fútbol chileno enfrenta dificultades para alcanzar la estabilidad económica en los próximos años. Como lo expresó Daniel Cárcamo, “no hay mucha voluntad” debido a la complejidad de la situación.
