En medio de la discusión pública por la reinstalación del monumento a Manuel Baquedano en Plaza Italia, el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) aprobó, tras la postergación acordada semanas atrás, el retorno de la estatua del general al espacio emplazado entre las comunas de Santiago y Providencia.
Más allá de las controversias que convirtieron a la también llamada “Plaza Dignidad” en epicentro de las manifestaciones del 2019, la imagen de Baquedano quedó marcada por los graves daños que sufrió el monolito. Al respecto, Andrés Goycoolea, historiador de Extensión Cultural de la Universidad de los Andes (Uandes) señaló en un comunicado de prensa enviado a BioBioChile, que “su figura encarna una rectitud que algunos consideran anacrónica, pero cuya trayectoria ofrece matices suficientes para explicar su peso en la historia de Chile”.
Manuel Jesús Baquedano González inició tempranamente su carrera militar; “en 1838, con solo 15 años, se embarcó como polizón rumbo a la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana. Años más tarde, durante la Guerra Civil de 1851, combatió en el bando gubernamental, enfrentándose a su propio padre en la batalla de Loncomilla” menciona el historiador.
“Ese episodio consolidó una lealtad institucional que antepuso el deber hacia Chile incluso por sobre los vínculos familiares”, añadió Goycoolea. Su nombre es inseparable de la Guerra del Pacífico, donde, como comandante en jefe (1880-1881), lideró triunfos decisivos que le valieron el rango —único en la historia republicana— de Generalísimo.
El monumento ecuestre, obra de Virgilio Arias, muestra al caballo con sus cuatro patas apoyadas en el suelo, símbolo de que el jinete sobrevivió a la guerra y que la paz fue restablecida”, recalca Andrés. Aunque fue proclamado candidato presidencial en 1881, declinó para evitar divisiones internas.
En la Guerra Civil de Chile, asumió como jefe accidental de la República entre el 29 y el 31 de agosto de 1891, tras el asilo del presidente José Manuel Balmaceda en la Legación Argentina, facilitando una transición institucional ordenada”, afirma el historiador. Según Goycoolea, el debate actual no se centra únicamente en la figura histórica de Baquedano, sino en el significado político que Plaza Italia adquirió desde 2019.
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