La crisis en la empresa láctea Chilolac agudiza sus problemas con el inicio del despido masivo de trabajadores. Cerca de 130 empleados podrían perder su puesto laboral, según confirmó Juan Paredes, presidente del sindicato de la empresa. Las cartas de despido fueron enviadas primero a la directiva sindical y luego al resto del personal, mediante notificaciones certificadas.
De acuerdo con Paredes, 17 personas permanecen sin desvincular por el momento, incluyendo dirigentes sindicales y personal clave en las salas de venta. Su objetivo es asegurar que los productos existentes se retiren y mantengan operativas dos salas de venta durante la transición.
El cese de operaciones responde a una grave crisis económica, marcada por millonarias deudas con productores de leche y proveedores, falta de financiamiento externo y cierre de líneas bancarias. Esto provocó una caída significativa en la recepción de materia prima, reduciéndose a apenas 9 mil litros de leche semanalmente.
El presidente del sindicato expresó que Chilolac mantiene la esperanza de ser adquirida por alguna empresa, lo cual permitiría dar continuidad al proyecto y asumir las deudas existentes. Acompañarán a los trabajadores durante todo el proceso, realizando gestiones con autoridades locales e institucionales para buscar apoyo.
Marcos Winkler, presidente de la Federación Gremial Nacional de Productores de Leche (Fedeleche), manifestó preocupación por el complejo panorama que enfrenta Chilolac. El cese de funciones de la planta podría impactar especialmente en los productores locales, quienes han tenido que reubicar su producción.
En medio de esta incertidumbre, Chilolac se ve más cerca del fin de una empresa histórica crucial para Ancud y Chiloé, con un significativo impacto económico y social a lo largo de décadas.
