El Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago dictaminó en favor de una técnica en enfermería que firmó su renuncia tras 11 años de trabajo, luego de ser sometida a presiones y amenazas por parte de Servicios Médicos Santa María -Clínica Santa María– en la región Metropolitana.
En agosto de 2024, la trabajadora M.A.P.G. fue citada a una reunión con sus jefaturas donde se le acusó de una falta grave relacionada con una receta médica y se le planteó un escenario límite: renunciar o enfrentar un despido.
La jueza Carolina Luengo Portilla determinó que la renuncia no fue voluntaria, sino un despido encubierto. El tribunal ordenó al empleador pagar más de $24 millones en indemnizaciones.
Según el fallo, la presión ejercida durante la reunión anuló el carácter “voluntario” de la renuncia. La trabajadora se encontraba en estado de shock y afectada emocionalmente después de firmar su renuncia.
El tribunal enfatizó que la clínica tenía la opción de iniciar un despido disciplinario, pero eligió forzar una renuncia para evitar el procedimiento legal. Esta acción vulneró los derechos de la trabajadora.
La jueza calificó los hechos como un despido injustificado y ordenó a Servicios Médicos Santa María Limitada pagar una indemnización sustitutiva de aviso previo, una por años de servicio, con recargo legal, reajustes e intereses adicionales.
