Uno de los puntos más controvertidos del reajuste del sector público será sin duda lo que la oposición calificó como “una norma de amarre”: se trata de una disposición que incluyó el actual Gobierno y que limitaría futuros despidos de los funcionarios del aparato estatal.
La medida compromete directamente a la próxima gestión que encabezará el presidente electo José Antonio Kast; y ha generado un fuerte rechazo en la oposición, que acusa que se busca asegurar la permanencia de “los amigos y operadores políticos de esta administración”.
El reajuste del sector público no ha estado exento de polémicas. El proyecto aún no ingresa formalmente al Congreso y ya quedó sin el respaldo de dos de las 16 organizaciones de la mesa del sector público, porque la propuesta del Gobierno no los dejó conformes.
Pero entre los puntos que sí tuvieron acuerdo transversal destaca una norma que garantiza una mayor estabilidad laboral para los trabajadores del aparato estatal. Lo anterior comprometería directamente al próximo gobierno del presidente electo José Antonio Kast, ya que apuntaría a restringir el despido de funcionarios.
La norma dispone que “los funcionarios con, al menos, dos años de servicios continuos podrán reclamar por vicios de legalidad (errores-incumplimientos) por no renovación o renovación en condiciones distintas”. Y en caso de que se dé dicho escenario, la Contraloría sólo podrá abstenerse de resolver las reclamaciones, si el interesado ha interpuesto acciones jurisdiccionales en virtud de los mismos hechos.
Asimismo, establece que “una norma que regula al personal que preste asesoría directa en el gabinete del Presidente, Ministros, Subsecretarios, Gobernadores Regionales, Delegados Presidenciales, Seremi y jefes superiores de servicios designados por el Presidente”. Sobre ellos establece qué condiciones tendrán sobre su modalidad de contratación, causales de cese y remuneraciones.
Toda esta situación ha generado un rechazo absoluto en la oposición, que señaló que se trata de una “norma de amarre totalmente inaceptable”. El diputado Republicano, Agustín Romero, comentó que “esto supera el espíritu propio de la ley y solo se busca amarrar a activistas y operadores políticos de este Gobierno”.
Opinión similar tuvo el diputado de Renovación Nacional, Frank Sauerbaum, quien opinó que una disposición así establece “una suerte de inamovilidad de los actuales partidarios” de la administración del presidente Gabriel Boric.
Por todo ello, con la mencionada norma se complicaría aún más las discusiones que deben darse en el Congreso durante la primera semana de enero.
