La Argentina presidida por Javier Milei comienza a entusiasmar al mercado. La relajación de condiciones para la inversión, flexibilización de controles cambiarios y respaldo financiero de entidades como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el rescate económico proporcionado por EEUU están mejorando las perspectivas del país trasandino.
Sin embargo, persisten dudas. Durante una reciente visita a Chile, el banco de inversión Itaú BBA recopiló preguntas clave planteadas por gestores de activos locales sobre los próximos pasos que Argentina debe lograr para sostener un mercado alcista estructural.
Itaú BBA señala que “para que las acciones argentinas mantengan una tendencia alcista, las políticas favorables al mercado deben extenderse más allá de la administración actual, con una agenda que implique mejoras duraderas”.
En cuanto a cómo evaluar el progreso argentino, Itaú BBA apunta que el periodo clave de análisis será en los próximos 12 meses. “En 2026, el Congreso podrá comprometerse plenamente con una agenda de trabajo”, mientras que, en 2027, la actividad estará condicionada por el ciclo electoral.
El reporte proyecta que “la actividad económica y el ingreso disponible mejorarán gradualmente”. A diferencia de ciclos argentinos pasados, caracterizados por políticas fiscales y monetarias expansivas, el impulso vendrá de un “efecto de ‘crowding-in’ vía crédito y una reducción de impuestos”.
Itaú BBA proyectó un rebote tras un segundo semestre débil y “una expansión del PIB de 2,5% para el próximo año”. Los fondos chilenos también habrían comunicado sus dudas respecto de si un crecimiento moderado será suficiente para sostener el apoyo a las políticas favorables al mercado en las elecciones de 2027.
En esta línea, Itaú BBA apuntó que lograr crecimiento en 2025 y 2026 sería excepcional, ya que “rompería una racha de 14 años sin superar el PIB anual del año anterior”.
El banco estimó que los proyectos aprobados bajo programas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y los Proyectos Estratégicos de Exportación de Largo Plazo (PEELP) aportarían unos US$ 20 mil millones a la balanza comercial, mientras que los evaluados podrían elevar la cifra total a US$ 49 mil millones.
Y pese a que el RIGI finaliza a mediados del próximo año, “creemos que podría haber más por venir”, a través de la oferta de nuevos programas de inversión, proyectó la firma.
En su reporte, el banco de inversión también detalló sus principales selecciones. “Nuestras principales selecciones son Vista, YPF, BYMA, Grupo Financiero Galicia, Banco Macro y Loma Negra”.
“Somos optimistas sobre el mercado en general, estimando que los spreads soberanos se comprimirán aún más”, apuntó Itaú BBA. “El sector de petróleo y gas ofrece el perfil riesgo-retorno más sólido después del repunte posterior a las elecciones”.
